En la contratapa
de la edición quinta de "Crítica", del miércoles 5 de febrero de 1936,
absolutamente gráfica, quedó expuesto de manera conmovedora lo que fue la despedida del
pueblo a Carlitos. Al mejor intérprete de sus cantares, como dice el título del
diario. El ataúd de Gardel cubierto de flores y rodeado de miles de miles de
personas que nunca se cansaron de llorarlo es algo emocionante de ver. Todo el
pueblo peleaba por transportar el féretro desde el puerto al Luna Park. Y había
desmayos, y gente en los techos de los vagones, y hombres que se llevaban astillas de los
cajones en los que llegó embalado el ataúd como recuerdo de su glorioso cantante.
En las fotos se ve a Leguisamo, Maschio, las viudas de los guitarristas... Pero lo más
poderoso de estas imágenes es que reflejan de una manera poderosa y avasallante lo que
produjo en el pueblo la muerte de Carlitos. Ya habían transcurrido varios meses del
deceso, pero la angustia se mantenía tan fuerte co,o el primer día. O aún más.
Y así quedó plenamente demostrado. |